A las 9.30 de la mañana aproxi- madamente, tres profesoras del departamento, Merche Gilabert, Luz Higueras e Imma Arrufat y los alumnos de 2º de E.S.O. partimos en autobús hacia Segorbe.
Una vez allí, acudimos a la Fundación Max Aub en donde recogimos la camiseta y el libro de regalo y el programa de actos. Poste- riormente, realizamos una visita guiada por la ciudad de Segorbe, visitamos el Museo del Toro y a las 12.30 asistimos a la representación de “El ruiseñor de Sevilla” de Lope de Vega, a cargo del grupo Teatro la Nave. Finalmente, los alumnos y profesores de los distintos centros participantes nos reunimos para comer en el paraje de la “Fuente de los cincuenta caños”. Tras la comida, aproximadamente a las cuatro de la tarde, emprendimos el viaje de regreso a Vila-real.
En definitiva y a pesar de que empezamos la visita guiada por Segorbe con paraguas, el día terminó arreglándose con lo cual disfrutamos de una estupenda visita, de una obra de teatro muy bien adaptada e interpretada y una agradable comida en un paraje al aire libre, junto al río, los árboles y la fuente con sus cincuenta caños. Por cierto, que algunos de nuestros alumnos intentaron tomar un sorbito pequeño de cada uno de esos cincuenta caños, con el fin de “obtener la sabiduría necesaria para poder aprobar el curso”. Veremos si de verdad funciona…
El ruiseñor de Sevilla (1604-160)pertenece a la etapa inicial del teatro de Lope de Vega y se clasifica dentro del grupo de las comedias urbanas que, ambientadas en las más importantes ciudades castellanas y españolas, desarrollan en su trama un enredo amoroso protagonizado por un galán y su dama que deben superar los obstáculos que se interponen entre ambos.
Lucinda, la protagonista, oculta tras la celosía de su ventana, ve desnudarse cada noche y vestirse cada mañana al joven Don Félix y se enamora de él a pesar de que su prima y confidente, enterada de sus amores, le advierte de que el galán no le conviene, pues tiene fama de mujeriego.
Pero Lucinda está dispuesta a conquistar al objeto de su deseo y, al mismo tiempo, a librarse del matrimonio no deseado que previamente le ha concertado su padre. Para ello recurrirá a una hábil estratagema: Pretextando que padece una enfermedad que sólo puede ser curada por canto del ruiseñor, consigue trasladarse a una habitación junto al jardín para poder escucharlo cada noche. El padre de Lucinda, engañado, ordena a los criados que se recojan temprano para que el pajarillo acuda antes al jardín, con lo cual facilita que Don Félix, a quien todos los criados llaman ya el ruiseñor, termine en la rama o, mejor dicho, en la cama de la dama. A partir de este momento se multiplican las escenas divertidas, provocadas por los equívocos que plantea la situación. Por ejemplo, el propio padre, satisfecho por la mejoría de la salud de su hija, llega a pedirle que le muestre
el árbol o flor
donde te causa alegría
este galán ruiseñor.
Dos son los atractivos de la comedia, en primer lugar, el personaje de Lucinda, que no por ser una heroína del siglo XVII deja de ser una mujer decidida y dispuesta a defender su libertad de elección amorosa y a superar todas las dificultades para conseguir a su amado; en segundo lugar, el humor y la agilidad que derrochó Lope de Vega en el desarrollo de la trama. Espero que pasemos un buen rato contemplando la representación.
